
Spinoza

"Quiero asombrar a París con una manzana"
D H Lawrence: El perpetuo recomienzo de Cézanne.
Después de una lucha encarnizada de cuarenta años, logro sin embargo, conocer una Manzana, plenamente, un Vaso o dos. Eso es todo lo que logró hacer. Poca cosa, y murió lleno de amargura.
Pero es el primer paso lo que cuenta, y la Manzana de Cézanne es muy importante. Más importante que la Idea de Platón.
“No se puede imitar el verdadero carácter manzanesco”

El CLICHÉ ya ocupa el lienzo. Los clichés son categorías psíquicas o físicas. Estamos asediados por fotos que son ilustraciones, periódicos que son narraciones, imágenes-cine, imágenes-tele. CLICHÉS. ES DRAMÁTICO. El cliché ya ocupa el lienzo antes del comienzo. Es dramático. Si la idea es transformarlo, maltratarlo o deformarlo, es una reacción demasiado intelectual, demasiado abstracta. El cliché renace de sus cenizas, dejando aún al pintor en su elemento de cliché, o no proporcionándole otro consuelo que la parodia. ¡Cliché, clichés!
Se multiplican las imágenes en nuestras cabezas, a nuestro alrededor. Incluso las reacciones contra los clichés engendran clichés. Dramático.
Todos los que copian han hecho renacer siempre al cliché.
“toda una vida basta para apenas una sola brizna de hierba”
Transformando el cliché jamás se escapará del cliché.
¿Qué debe quedar según Bacon?
A penas algunas series de cabezas, uno o dos trípticos aéreos y una ancha espalda de hombre.


Bibliografía:
Francis Bacon. Lógica de la sensación. Arena libros.
Pensamiento y pensar 4

Encuentro entre: Noemí Baruj, Inés Fiorentini, Carla Ricagno, Eduardo Florio, Teresa Stonski, Mariano Pérez Devilla, Maria Gionis, Cristina Saavedra, Alicia Gallegos, Ana Deligiannis, Fernando Reberendo y Adriana Zambrini.
-Partiendo de lo que veníamos viendo, a mí primero me hizo ruido con lo que yo entendía que era un signo...como algo más representable o algo fijo, y con esto obviamente se trastocó y lo entiendo como este movimiento..esta violencia que es por afuera de la representación..que toca al pensamiento y lo hace pensar...y lo hace crear. Y ahí en ese encuentro es donde se produciría la verdad...no es una verdad que va en busca de un objeto afuera a conocer sino que es algo que aparece en el encuentro, y en el sentido que se le da a este encuentro.
-El encuentro como un afecto...-Si..y ahí aparece el tema del sentido también...que no es un sentido representable -Justamente la idea de signo apunta a que el signo es fuerza, es afecto y es potencia...entonces apuntar al sentido de las fuerzas...ahí hay una cuestión con el sin sentido que para mí es nueva en este libro, porque para mí el sin sentido tenía que ver con la lógica del acontecimiento...y acá el sin sentido está del lado del falso problema...pero creo que la idea es poder comprender el sentido de las fuerzas y el valor de las fuerzas...y pensarlo al sentido como la puja entre las fuerzas activas y las fuerzas reactivas...y el valor como aquello que afirma o que niega...afirma la vida o niega la vida...lo cual complejiza bastante toda la cuestión filosófica porque en realidad el signo correspondería a la vida activa...ahora cuando al signo no lo podemos conocer sino a través de la representación, entonces ahí se negativiza el signo y aparece como explicado. Son dos momentos, dos procesos en donde podemos referirnos al signo a través de la representación sabiendo que la representación no lo cubre totalmente...que deja cosas afuera...-el signo no es que lo captamos por la representación sino que el signo se expresa en la representación. El pensamiento deja de ser una facultad y lo violenta a ser algo creativo, es allí donde el signo nuevamente se pierde...pero no es que se pierde en la representación, no pierde nunca su estado de potencia, y es lo que le va a dar potencia a la representación. Cuando la representación está instalada y el pensamiento vuelve a pensar sobre lo representado, lo dado, el pensamiento es facultad, es el pensamiento que reflexiona, que no crea o produce un nuevo pensar...pero cuando actúan las fuerzas activas es cuando el signo fisura la membrana del mundo de la representación y se genera una nueva representación. El pensamiento adviene pensar.
Cuando el pensamiento vuelve sobre aquello producido, es allí donde nos encontramos con que el pensamiento vuelve a su condición de facultad, y no a su producción creativa... el signo es una potencia que siempre opera cuando el pensamiento piensa, en el acto de pensar -piensa en tanto creativo, en tanto inmanencia...cuando piensa en el mundo de la representación...-ahí no es pensar...es el pensamiento como representación y como reconocimiento, por eso para pensar se necesita siempre de una violencia que violente el mundo de lo dado. Entonces uno es sacado de la necedad, ya que se parte siempre de la necedad como facultad del pensamiento para poder a través de la violencia del signo destituir al yo ligado a una representación y posibilitar un yo nuevo frente a ese yo viejo capturado y representado .
-la doble individuación, es decir la doble mutación del sujeto...-cuando opera el signo ya no hay un sujeto y un objeto sino una doble individuación que deviene en materia intensiva, o sea no hablamos de objeto, hablamos de la materia intensiva, y ya no hablamos de sujetos sino que hablamos de un si mismo de un cuerpo sin órganos.
El signo siempre implica, envuelve y se expresa...en la expresión de la potencia se explica, se despliega, no es la explicación del orden de la proposición, no es una explicación proposicional. Esta es a posteriori en el mundo de la representación.
-por eso hablamos del signo como punto de vista.-exactamente-del lado del sentido, como la punta de unión de dos puntos de vista, y del encuentro de dos puntos de vista...y ahí tomar al encuentro como acontecimiento, y en ese choque de puntos de vista aparece el sentido...-aparece el sentido de las fuerzas que configuran los múltiples puntos de vista....en un plano de intensidades -lo que pasa es que el concepto de punto de vista es algo manoseado...-no es el punto de vista como manifestación del mundo organizado, de una subjetividad dada, como cuando uno dice: es mí punto de vista, como lo que opino en relación a algo..Cuando hablamos del punto de vista lo hacemos a partir del encuentro que se da en un campo de afectaciones... encuentro de afectos entre cuerpos...En ese campo de afectaciones, la aparición del signo, o sea del punto de vista, fuerza al pensamiento al afuera...y ese afuera constituye lo que él va a llamar el campo trascendental. Ahí se da la cosa-fenómeno...Acá hay una diferencia con Leibnitz y Deleuze. Leibnitz va a hablar de lo composible y lo incomposible...Deleuze va a decir que en última instancia siempre hay disyunciones inclusivas....o sea que lo incomposible es la existencia de lo heterogéneo...que no implica oposición.... -Deleuze lo que dice quizás es que no es que no había nada del orden de lo impensable sino de lo impensado...- impensado es lo aún no pensado, no lo imposible de pensar....-esto es muy importante porque desde esta perspectiva, no hay nada imposible de pensar..sino que es lo todavía no pensado....y justamente lo que golpea al pensamiento a pensar es lo todavía no pensado...que de ninguna manera va a ser incomposible, en tal caso son disonancias, disyunciones, que operan por resonancias...Lo que sí toma Deleuze de Leibniz, son las relaciones diferenciales, se llega a lo infinitesimal en donde ya son puntos de intensidad, y en esos puntos de intensidad del movimiento infinito, no hay nada que no sea composible....y esto es fundamentalmente la crítica que Deleuze construye para poder enfrentar al concepto de dialéctica en Hegel.
En la dialéctica lo impensable sería la coexistencia de los opuestos... en la dialéctica hegeliana se da la sumisión de un elemento a otro elemento, ya que se basa en el mundo de la representación, de lo binario, del sujeto-objeto...no en las relaciones, no en lo relacional.
Cuando hablamos de las relaciones como el afuera lo planteamos en términos de intensidades y resonancias, no en términos de proposiciones o de formalizaciones, no hay nada que impida la composibilidad en ese nivel, es la coexistencia de lo que es disyunción...de lo que no compone...en tal caso Hegel no se maneja en el plano intensivo sino en el extensivo...¿por qué podría interesarnos conocer los movimientos del pensamiento en relación a una clínica? , ¿porqué meternos en esto? ¿porqué pensar cómo es la producción de pensamiento, la producción creativa y el movimiento de fuerzas que violentan a lo dado? Y ¿cuál sería el sentido desde una clínica?-yo creo que puede ser por cómo se construye un problema....una vez escuché a un colega que hablaba de la violencia y decía ¿cómo es que se llegó a construir la violencia como un problema? Porque nosotros trabajamos con problemas...-la búsqueda de respuestas ya es todo un problema mal planteado..entender eso...-trabajamos con el pensamiento, con el encuentro ....¿es escuchar al otro nada más?¿lo que se escucha no cae en algo a priori que uno tiene armado?- lo interesante es que la verdad hace al movimiento mismo del pensar, es decir, la verdad no está en una enunciación, toda enunciación enuncia una verdad relativa a ese acontecimiento singular, no hay generalidad.
Dice Deleuze hay verdades que están llenas de estupideces...discursos que están construidos de verdades a partir de estupideces. El enemigo fundamental hoy es la estupidez, y la estupidez concretamente es el estado de necedad, que sería la formulación de falsos problemas. Y en los falsos problemas no hay diferencia de lo importante y lo no importante, de lo singular y lo regular... de lo interesante. El falso problema es cuando el pensamiento piensa a partir de sí mismo, o sea que piensa a partir de lo pensado, y se transforma en una pregunta donde la respuesta ya esta dada y preexiste en relación a lo dado. Se busca la certeza en la confirmación de lo que ya es previo... entonces ¿qué sería la formulación de un problema y de un falso problema desde la clínica?
-me quedé con esto de porqué nos interesa los movimientos del pensamiento...si escuchamos la representación y los conceptos nos quedamos al nivel de la captura...-de lo que sería el falso problema...-claro, cómo romper algo de estas capturas que trae el paciente si solo estoy escuchando lo representable...y no los movimientos que puedan dar lugar a quebrar o producir algún desvío...- poder ser afectado y percibir el signo que fisura esa certeza de la representación o de la proposición representada...la captación del signo o de esa intensidad para quebrar este discurso rumiante, que reflexiona sobre lo mismo...-aparte de captar el signo habría que introducir un signo que logre mover al pensamiento ...-buenísimo lo que decís, pensaba la diferencia entre transferencia y pensar en el cuerpo terapéutico como encuentro, o sea, el signo se genera allí en el encuentro terapéutico como cuerpo intensivo, cuerpo sin órganos de un tercer cuerpo . Poder captar esta intensidad, este signo que desformaliza lo dado en el terapeuta y en el paciente....para lo cual el terapeuta también tiene que devenir en lo aún no pensado....-sino siempre se da en el mismo sentido....- poder llegar a la sensibilidad para captar los signos que allí devienen, en ese cuerpo inmanente, en ese cuerpo sin órganos, en ese encuentro terapéutico, hay que poder producir ese encuentro...y producir ese encuentro es una ardua tarea de ir desarmando todo aquello que persiste tanto en el terapeuta como en el paciente como sujeto-objeto, que inhibe toda maquina de guerra deseante...ya que de lo contrario no hay encuentro...-también puede no haber captación..hay encuentro pero no se capta...-que no haya un sujeto mutante o larvario como diría Deleuze...que sería el estado de beatitud de Spinoza...que capte el afecto y el percepto en lo efectuado, una sensibilidad que se deje afectar allí, en el entre medio..por eso es un afuera donde se juega, no es una interioridad y es allí donde hay producción de pensamiento y de subjetividad.
-que no es anticipable en absoluto... -cuando lo que está en juego es la singularidad se abre el espacio de lo impredecible....de lo azaroso que compone un encuentro...son fuerzas de tiempo...-lo anticipable sería lo previo al encuentro..el terapeuta alguna anticipación tiene..este marco teórico es una anticipación...- es una anticipación posibilitadora o facilitadora si no opera como un marco referencial fijo, sino que permite a partir de ciertas ideas mutantes.. ir construyendo el propio marco referencial del encuentro singular. Priorizar el olvido.
-ahí va la pregunta tuya para que estamos estudiando esto? Y para eso, para la facilitación del encuentro...-y eso implica el arduo trabajo de ir eliminando certezas -es el hecho de la escucha activa...al no trabajar desde la facilitación de las certezas, que es lo común...
La imagen movimiento-clases de G.Deleuze


La Muerte de Guattari.
SUELY ROLNIK

Suely Rolnik es una destacada psicoanalista y psicóloga
social brasileña. Directora en la actualidad del importante
departamento interdisciplinario de investigación y posgrado
"Nucleo da Subjatividade" en la Universidad Católica de San
Pablo, vivió exiliada en Paris más de 10 años, donde conoció y
comenzó su amistad con Felix Guattari. Es autora de
"Cartografía Sentimental" y co-autora con Felix Guattari de
"Micropolíticas del Deseo".
La última vez que Guattari estuvo en Río de Janeiro, en mayo del
`92, hicimos una presentación de sus dos últimos libros, en la forma
de una acalorada mesa redonda, donde cada uno de los
participantes; le dirigía una pregunta. Uno de los colegas que
componía esa mesa, el psicoanalista Joel Birman, le dijo -que había
quedado impresionado con el extraño tono de despedida presente en
las páginas introductorias de "¿Qué es la filosofía?" y que si era
posible, le gustaría oírlo al respecto. Entonces Guattari se puso a hablar
largamente, y las cosas que iba diciendo, y más aún la forma en
que las decía, nos fue dejando profundamente tocados. Recuerdo
especialmente algunos pasajes. El comenzó contándonos que, cuando
niño, presenció la muerte de su abuelo -a quien quería mucho;- y que
el choque de este encuentro con la muerte fue absolutamente
inaugural en su vida. A partir de entonces tuvo crisis de angustia. Nos
contó que mucho después, cuando recién conoció a Oury (1) le habló
de esas crisis de angustia que eran Principalmente nocturnas. Oury le
sugirió entonces que girase la cabeza sobre la almohada para el otro
lado; él siguió el consejo y funcionó.
Agrego a estas historias que Guattari nos contó, el relato de una
pesadilla que él acostumbraba tener todas las noches, durante un
cierto periodo -alrededor de los 6 o 7 años- que leí en una cita de un
bello articulo que Robert Maggiori escribió para el número de
Liberation que homenajeó a nuestro amigo dos días después de su
muerte. Así nos describe su pesadilla el propio Guattari: "Una dama
de negro. Ella se aproximaba a la cama. Yo tenía mucho miedo. Esto
me despertaba. Yo no quería volverme a dormir". El cuenta esta
pesadilla a su hermano, como años después se la contará a Oury. Su
hermano le presta un fusil, sugiriéndole que tire a la dama en caso de
que vuelva. Como más tarde con Oury, él seguirá el consejo, y
funcionará: la dama nunca más volvió. Pero en esa historia, lo que
dejó a Guattari más intrigado fue el hecho de que no había armado el
fusil. Maggiori termina su relato diciendo que Guattari debería haber
sido más desconfiado y armado su fusil, porque un día la dama volvería,
como de hecho acabó ocurriendo la noche del 29 de agosto de
1992.
Para mí esta pesadilla, más aquellos pasajes que Guattari nos
contó esa noche, sucitan una impresión diferente de la de Maggiori.
Si es verdad que fue de noche, y de repente murió, como si la dama
lo hubiese tomado por sorpresa, no me parece que Felix haya sido
ingenuo o poco cauteloso. Al contrario, él desconfió tanto, él bancó
hasta tal punto este desafío que se le presentó en aquélla ocasión de
su primer enfrentamiento con la muerte que, desde el terrible susto
que se pegó esa vez inaugural, hasta el fin de su vida, no paró de
armar este fusil un solo minuto. Tada su obra, filosófica, política y clínica,
constituye la proeza de gambetearse a sí mismo en el embate
con la muerte: la astucia estaba en ir tanteando el impacto de la
muerte, lo que implicaba al mismo tiempo ir encontrando maneras de
despistar el susto aterrorizador movilizado por este impacto (las
terribles crisis de angustia ) y su efecto de parálisis e
impotentización. Ir trazando, prudentemente, un tenue hilo entre
despistar el terror movilizado por el enfrentamiento con la muerte,
sin despistar el propio enfrentamiento; pero, a la vez, ganan más y
más terreno en sus aproximaciones. Y cuanto más próximo a la
muerte, más próximo fue logrando estar del nacimiento de las formas
de existencia: o sea, más cerca de la vida en su esencia creadora. Tal
vez haya sido esto lo que daba a su vida el brillo y la velocidad de un
meteoro; tal vez sea esto también lo que le trajo una muerte
igualmente meteórica. Mas quien soy yo para entender la muerte.
Su vida y su obra estuvieron marcadas por esta invención
incesante de estrategias de aproximación a la muerte, invención de
una creatividad sorprendente, dando muchas veces la impresión de
una vitalidad incansable, pero también, de vez en cuando, la
impresión de haber agotado todas sus fuerzas. Como él mismo escribió,
su voluntad era: "trabajar el duelo por sí mismo como el pianista
trabaja sus escalas": Ese ejercicio constante de tocar la muerte en
todas sus escalas, esta prudente astucia para aproximarse sin ser
destruido, esta máquina de guerra armando y desarmando su fusil,
parece haber culminado con la idea de "caosmosis" y sus "cuatro
functores ontológicos" (flujos, máquina, universos incorporales o
líneas de virtualidad, territorios existenciales). Digo culminar, porque
quedó como la última jugada, el último round, la última melodía, pero
también porque este concepto parece contener una especie de
serenidad trágica, un momento en el que -como escribe con Deleuze
en la introducción de "¿Qué es la Filosofía?" - él se encontraba en
aquella "agitación discreta, a medianoche, cuando no se tiene ya demanda
alguna", "cuando se disfruta de un momento de gracia entre
la vida y la muerte, en que todas las piezas de la máquina se
combinan para enviar al porvenir, un dardo que atraviesa todas las
eras".
El dardo que Guattari envía al porvenir es la caosmosis y sus
functores ontológicos, esta aprehensión de la existencia en su
constructivismo, recurso valioso para viabilizar la existencia en su
naturaleza creadora. Una especie de aprehensión que sólo se torna
posible, imagino, cuando ya no nos aterrorizan las rupturas de
sentido, experimentadas en la subjetividad como una especie de
"extraño-en-nosotros". Rupturas que son el efecto del inevitable
enfrentamiento con la alteridad; cuando descubrimos en este
"extraño-en-nosotros", no la aterrorizadora señal de nuestra
desintegración, sino un precioso aliado, ya que escucharlo es lo que
nos permite captar las líneas de virtualidad que se presentan, e
inventar territorios existenciales que sean su encarnación. Y si
consideramos que la esencia de la vida consiste en diferenciarse,
podemos decir que esta capacidad de acoger al "extraño" - o sea de
aprehender/vivir la existencia en su constructivismo - es una
condición imprescindible para la efectuación de la vida.
Por lo tanto, todo lleva a creer que el extraño se presentó a
Guattari de modo precoz a intempestivo, convocando un
enfrentamiento que él bancó durante toda su vida. Y parece que en
este momento, que también precozmente llamo de "velhice", él
estaría encontrando -como él mismo dice en aquella introducciónuna
especie de "libertad soberana". Debe ser eso lo que le daba, en
los últimos tiempos, un aire de suavidad sobria. Era un momento en
que, según él, pasaba a "importar poco haber conseguido decir bien o
sido convincente, ya que de cualquier manera ahora se trataba de
ello (Ça)" (2): ¿Y qué es lo que venía a ser "ello"? "Ello" era la
aprehensión del ser en su movimiento constructivista, esta maquínica
del ser, esta heterogenésis, aquello que él llamo "ontología
constructivista". "Ello" es la caosmosis: la experiencia de ruptura del
sentido, de desterritorialización, del "extraño-en-nosotros", ya no entendida
ni vivida como portadora de destrucción, sino como portadora
de líneas de virtualidad y, por lo tanto, inseparable de la vida en sus
formas de organización. Cuando un territorio existencial deja de tener
sentido, cáotiza, se derrumba, es que, una máquina, se deshizo, y
esto significa que los flujos que la componían se conectarán con otros
flujos, haciendo otros cortes, agenciándose en otras máquinas,
produciendo otras líneas de virtualidad, que tomarán o no
consistencia en nuevos territorios existenciales. En suma, ahora para
Guattari se trataba de "ello": hay "cosmos" en el "caos; el caos es
portador de complejificación. Hay una relación de "ósmosis" o de
inmanencia entre el caos y la complejidad. Y esto es posible
aprehenderlo desde la posición que, él circunscribió con su propuesta
a los cuatro functores ontológicos (flujos, máquina, universos
incorpóreos o líneas de virtualidad, territorios existenciales).
Y podemos imaginar que la dama de negro no asusta más a
Felix; él consiguió recibirla, gambetear el.miedo al terror y dormir, él
conquistó al extraño.
Exactamente por haber conquistado esta capacidad de acoger al
extraño en su propia subjetividad, Guattari siempre fue un amigo
intercesor. Amigo intercesor, como yo lo entiendo, es algo o alguien
que funciona como soporte del "extraño-en-nosotros", portavoz de la
heterogénesis en nuestra subjetividad. Tal acogimiento del
"extraño-en-nosotros" es la llave para salirnos de este modo de
subjetivación que tanto nos impotencializa, este
sujeto-moderno-en-nosotros, esta subjetividad neurótica o
"capitalística" -como gustaba llamarla Guattari-. Pues lo que define
fundamentalmente este modo de subjetivación es el terror al otro y,
por lo tanto, la instauración de una utopía de la unidad, una ilusión
de completud mantenida por la tutela que este terror ejerce sobre la
subjetividad, y que tiende a sabotear todo movimiento de creación de
la existencia. En suma, la operación básica de este modo de
subjetivación, dominante en nuestro mundo, es el racismo contra
todo lo que repone lo idéntico, contra el extraño en nosotros. Y es por
eso que la voz del extraño es oída por este tipo de subjetividad como
voz de la carencia, y no del carácter intrínsecamente procesual,
heterogenético del ser. Todo a nuestro alrededor conspira contra el
extraño, y es tan fuerte este racismo que necesitamos de
intercesores para combatirlo. Deleuze y Guattari, no cesan de
alertarnos contra esto en toda su obra: por, ejemplo cuando escriben
"necesitamos aliados", "inconscientes que protestan"; o cuando
hablan de "revolución molecular" -esa especie de conspiración en
favor del "extraño-en-nosotros"-, o de "dispositivos catalizadores de
existencialización", o también, en los comienzos, de "grupos sujeto" o
"analizadores", y de ahí en adelante.
Tener un intercesor de la calidad y de la fuerza de Guattari es un
privilegio, y esto continúa incluso más allá de su muerte, pues su
obra encarna al intercesor, con la misma radicalidad con que él lo
encarnó durante su vida. Es por eso, tal vez, que es común que
ocurra que personas que lo leen por primera vez, comenten que no
entienden casi nada y que, sin embargo, experimentan algo como un
entendimiento de otro orden, como si estuvieran escuchando allí algo
que siempre habían sabido sin saber; y que el hecho de que alguien
lo diga les trae una especie de fuerza inusitada.
Felix fue y es un intercesor para muchos de nosotros allá en
Brasil, para muchos; aquí en Argentina, y para tantos otros
desparramados por el mundo. El fue y es un intercesor para los más
diversos movimientos de actualización de una subjetividad creadora,
abierta hacia los posibles que se anuncian -y esto del campo clínico al
campo social y político, pasando por el campo de la filosofía, del arte
y por el propio campo existencial; yendo de New York a Tokio,
pasando por ejemplo por Buenos Aires, San Pablo y Sarajevo. Mas
nunca está de más recordar que cada uno de esos
amigos-movimientos fue el intercesor privilegiado de Felix, capaz de
sucitar y resucitar su confianza en la travesía de la caosmosis, capaz
de espantar el pavor de la aproximación de la dama.
Guattari organizado por Plexus en Octubre de 1992.
(1) N.d.R.:director de la clínica La Borde.
(2) N.de T.: se trata de un juego de palabras utilizando el doble sentido de "Ça":
"esto" o "ello" correspondiente al término freudiano de la segunda tópica.
Suely Rolnik. La Muerte de Guattari.
Zona Erógena. Nº 13. 1993.
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Gilles y Félix
Mil mesetas
Bibliografía de Gilles Deleuze en castellano
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DELEUZE, Gilles, Spinoza y el problema de la expresión (Barcelona: Muchnik Editores, 1975) tr. Horst Vogel.
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DELEUZE, Gilles, "Escritor no: un nuevo cartógrafo" en Liberación 6 (Dec. 30, 1984), pp.14-15.
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DELEUZE, Gilles, Política y Psicoanálisis (Mexico: Ediciones Terra Nova, 1980) tr. Raymundo Mier.
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DELEUZE, Gilles, La imagen-movimiento: Estudios sobre cine 1 (Barcelona: Paidós, 1984) tr. Irene Agoff.
DELEUZE, Gilles, La imagen-tiempo: Estudios sobre cine 2 (Barcelona: Paidós, 1986) tr. Irene Agoff.
DELEUZE, Gilles, Foucault (Barcelona: Paidós Studio, 1987) tr. José Vázquez Pérez. Prefacio de Miguel Morey.
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DELEUZE, Gilles, Dos regímenes de locos. Textos y entrevistas (1975-1995) pre-textos 2007