Deleuze escribe:
En todos los dominios, hemos terminado por creer en una jerarquía que iría de lo simple a lo complejo, siguiendo una escala materia-vida-espíritu. Pero, quizás, al contrario, la materia sea más compleja que la vida, y la vida una simplificación de la materia. Tal vez los ritmos y las duraciones vitales no estén organizados y medidos por una forma espiritual sino que mantienen su articulación de adentro, de procesos moleculares que los atraviesan. En filosofía también hemos abandonado la pareja tradicional entre una materia pensable indiferenciada, y las formas de pensamiento del tipo categorías o grandes conceptos. Intentamos trabajar con materiales de pensamiento muy elaborados, para:
Volver pensables fuerzas que no son pensables por sí mismas


A lo eterno le opondremos las fuerzas. 
A la representación el registro y captación. 
Al yo, el devenir. 
A los sistemas, una técnicas siempre en estado de variación continua.



Inscribite al Ciclo de Cine 
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El ciclo es anual. Compartiremos una película por mes.
El primer encuentro, se desarrollará del 1 al 7 de abril, dentro de nuestra plataforma educativa virtual

"Michel Foucault y el poder" de Gilles Deleuze




Michel Foucault y Gilles Deleuze se conocieron en 1952: Foucault impartía una conferencia y Deleuze, por entonces profesor de instituto, fue a escucharlo; cenaron juntos con un amigo común y no hablaron mucho. Un encuentro glacial y poco prometedor que, sin embargo, fue el origen de una de las amistades filosóficas más intensas del siglo xx, en virtud de la cual tanto Foucault le prestaba a Deleuze su apartamento en París como ambos discutían hasta la extenuación y, si hacía falta, se retiraban la palabra durante años.
No obstante, la profunda y mutua admiración se mantuvo siempre intacta, y tal vez por ello, pocos meses después de la muerte de Foucault, Deleuze decidió rendirle homenaje iniciando unos cursos universitarios sobre su obra. Las clases tuvieron lugar en el Departamento de Filosofía de la Universidad de París 8, que ambos habían creado juntos en 1968, negándose a realizar exámenes y a establecer calificaciones (la universidad les retiró la posibilidad de conceder diplomas, pero a nadie le importó). Mejor contexto imposible, por tanto, para impartir un seminario sobre la teoría del poder de Michel Foucault, inédito hasta la fecha en nuestra lengua, y cuya primera parte presentamos ahora. En él Deleuze expone, analiza, escudriña e interpreta la noción de «poder» propuesta por Foucault, su relación indisociable con la de «saber» y su importancia radical para entender las nuevas teorías y prácticas de lucha y resistencia que se han hecho presentes en nuestro mundo desde finales de los años sesenta, y cuyo ciclo se reactiva en nuestros días.
Más información: http://traficantes.net/libros/michel-foucault-y-el-poder

La vida en los pliegues

Una vida para Deleuze es una condensación en un solo y mismo acontecimiento.



Esta condensación, esta síntesis, para Deleuze es un Pliegue.

Guattari y Lacan

Una de las cuestiones claves de la relación entre Lacan y Guattari será la postura ante el significante. El papel central del significante para el estructuralismo, es una de las críticas de Guattari. También el esfuerzo por matematizar el inconsciente de forma sistemática, anulando (según Félix) la riqueza del inconsciente Freudiano, abierto al mito y al sueño. Por otro lado, la reducción Lacaniana de la pluralidad de semióticas en beneficio de la lingüística. No se trata para Guattari de quitarle importancia al significante, desde ya que la tiene, pero no se puede pensar en términos de universales. 
Sin embargo y a pesar de la crítica del antiedipo, Guattari nunca descalifico de manera total a Lacan.







El objeto de nuestros ataques no es la ideología del psicoanálisis sino el psicoanálisis en cuanto tal, tanto en su práctica como en su teoría. Y no hay, en este aspecto, contradicción alguna en sostener que el psicoanálisis es algo extraordinario y, al mismo tiempo, que desde el principio marcha en una dirección errónea. El giro idealista está presente desde el comienzo. Pero no es contradictorio: aunque la putrefacción ya está en el origen, en ella crecen espléndidas flores. Lo que nosotros llamamos idealismo en el psicoanálisis es todo un sistema de proyecciones y reducciones propias de la teoría y de la práctica del análisis: reducción de la producción deseante a un sistema de representaciones llamadas inconscientes, y a las formas de motivación, de expresión y de comprensión correspondientes; reducción de la fábrica del inconsciente a un escenario dramático, Edipo o Hamlet; reducción de las catexis sociales de la libido a catexis familiares, desviación del deseo hacia coordenadas familiaristas, Edipo, una vez más. No queremos decir que el psicoanálisis haya inventado a Edipo. Se limita a responder a la demanda, cada cual se presenta con su Edipo. El psicoanálisis no hace más que elevar Edipo al cuadrado –un Edipo de transferencia, un Edipo de Edipo– en la ciénaga del diván. Pues, ya sea familiar o analítico, Edipo es fundamentalmente un aparato de represión de las máquinas deseantes, en absoluto una formación propia del inconsciente en cuanto tal. Tampoco deseamos sostener que Edipo, o sus equivalentes, varíen según las formaciones sociales consideradas. Estamos más inclinados a creer, como los estructuralistas, que se trata de una constante. Pero es la constante de una desviación de las fuerzas del inconsciente. Por eso atacamos a Edipo: no en nombre de unas sociedades que no implicarían a Edipo, sino debido a la sociedad que lo implica de un modo eminente, la nuestra, la capitalista. No atacamos a Edipo en nombre de ideales pretendidamente superiores a la sexualidad, sino en nombre de la propia sexualidad, que no se reduce al “sucio secretito de familia”. No establecemos diferencia alguna entre las variaciones imaginarias de Edipo y la constante estructural, puesto que se trata en ambos extremos del mismo atolladero, del mismo avasallamiento de las máquinas deseantes. Lo que el psicoanálisis llama la solución o la disolución de Edipo es en extremo cómico, ya que se trata precisamente de la puesta en marcha de la deuda infinita, el análisis interminable, la epidemia edípica, su transmisión de padres a hijos. Cuánto desatino, cuántas estupideces han podido decirse en nombre de Edipo, especialmente a propósito de los niños. Una psiquiatría materialista es aquella que introduce la producción en el deseo y viceversa, la que introduce al deseo en la producción. El delirio no remite al padre, ni siquiera al nombre del padre, sino a todos los nombres de la Historia. Es algo así como la inmanencia de las máquinas deseantes en las grandes máquinas sociales. Es la ocupación del campo social histórico por parte de las máquinas deseantes. Lo único que el psicoanálisis ha comprendido de la psicosis es su línea “paranoica”, la que conduce a Edipo, a la castración y a todos esos aparatos represivos que se han inyectado en el inconsciente. Pero el fondo esquizofrénico del delirio, la línea “esquizofrénica” que diseña un campo ajeno a la familia, se le ha escapado por completo. Foucault decía que el psicoanálisis seguía siendo sordo a la voz de la sinrazón. Y, efectivamente, el psicoanálisis lo neurotiza todo y, mediante tal neurotización, no contribuye únicamente a producir esa neurosis cuya curación es interminable, sino al mismo tiempo a reproducir al psicótico como aquel que se resiste a la edipización. Carece por completo de una posibilidad de acceso directo a la esquizofrenia. Y pierde igualmente la naturaleza inconsciente de la sexualidad debido a su idealismo, al idealismo familiarista y teatral. F. Guattari

Del acontecimiento



“Ser dignos del acontecimiento” Quizás es la frase que más se aproxime a la filosofía de Deleuze. Los acontecimientos nos esperan, nos aspiran, nos hacen señales, y se efectúan en nosotros. Pero a veces no somos dignos de ellos y en ello no radica ninguna moral. No ser indigno de lo que nos sucede, captar lo que nos sucede. Superar el resentimiento contra el acontecimiento. Lo inmoral en Deleuze, es cualquier utilización de las nociones morales, justo, injusto, mérito, falta.

¿Qué es querer el acontecimiento?

Es querer una voluntad! 
No es lo que sucede lo que quiero, sino algo en lo que sucede.
Es un cambio en la voluntad, un salto sobre el mismo cuerpo.
Es algo por venir justamente en lo que sucede.
El sentido, será el esplendor del acontecimiento, su estallido. Un puro expresado que nos hace señas, nos espera. 

Bacon y Velázquez

Deleuze plantea dos formas de superar la figuración:
  
      1: Hacia la forma abstracta
      
      2: Hacia la figura

Para Bacon, la figura es lo contrario a la forma referida a un objeto que se supone representar (figuración).

Deleuze dice que de todos los clásicos, Velázquez ha sido, sin duda, el más prudente, de una inmensa prudencia: hacía pasar sus extraordinarias audacias manteniendo firmemente las coordenadas de la representación, asumiendo firmemente el rol de un documentalista... ¿Qué hace que Bacon, en relación con Velázquez, lo tome como maestro?  ¿Por qué declara su duda y su descontento cuando piensa en su reanudación del retrato de Inocencio X? De cierta manera, Bacon ha histerizado todos los elementos de Velázquez. Es necesario no sólo comparar los dos Inocencio X, el de Velázquez y el de Bacon que lo transforma en papa que grita. Es necesario comparar el de Velázquez con el conjunto de la obra de los cuadros de Bacon. 






Francis Bacon: Sólo la he visto en foto, nunca vi esta pintura de Velázquez en Roma que tanto me ha influenciado en su momento. El retrato del Papa...
- ¿Inocencio X?
- Sí, me pide que explique la pintura y no se puede. Un cuadro que ha impresionado a todos los pintores. Uno de los mejores del mundo.
- ¿En aquel tiempo era ilustración?

- ... en aquel tiempo no estaba el cine, ni la televisión, ni tan sólo la fotografía... Estaban forzados a hacer este tipo de ilustración... Pero como la hizo tan magnífica... Uso las fotos como un diccionario, no para copiarlas, como hacen los hiperrealistas... simplemente como un diccionario, de referencia.

Resonancia

La vibración se hace resonancia. Esta es la insistencia de Deleuze con Bacon. Toda una fórmula. No confundamos la vibración con la resonancia. La resonancia produce otro tipo de enlace a nivel molecular.

Figuras acopladas, que nada tienen que contar. La simple vibración, ya es resonancia. El estremecimiento que genera el encuentro con la figura, se transforma en una multiplicación sentida. Efectos de resonancia. No hay narración, no hay historia, solo figuras que componen una única figura y que opera por efectos de resonancia. Como los conceptos, los perceptos Baconianos, multiplican en afectos. Siempre hablamos de fuerzas. Son los diferentes niveles de la sensación que se comunican y operan por resonancia.


Francis Bacon.  Portrait of Lucian Freud on Orange Couch 1965.

De crítica y clínica

Los libros hermosos están escritos
en una especie de lengua extranjera.

PROUST, Contre Sainte–Beueve


El problema de escribir: el escritor, como dice Proust, inventa dentro de la lengua una lengua nueva, una lengua extranjera en cierta medida. Extrae nuevas estructuras gramaticales o sintácticas. Saca a la lengua de los caminos trillados, la hace delirar. Pero asimismo el problema de escribir tampoco es separable de un problema de ver y de oír: en efecto, cuando dentro de la lengua se crea otra lengua, el lenguaje en su totalidad tiende hacia un límite «asintáctico», «agramatical», o que comunica con su propio exterior.
El límite no está fuera del lenguaje, sino que es su afuera: se compone de visiones y de audiciones no lingüísticas, pero que sólo el lenguaje hace posibles. También existen una pintura y una música propias de la
escritura, como existen efectos de colores y de sonoridades que se elevan por encima de las palabras. Vemos y oímos a través de las palabras, entre las palabras. Beckett hablaba de «horadar agujeros» en el lenguaje para ver u oír «lo que se oculta detrás». De todos los escritores hay que decir: es un vidente, es un oyente, «mal visto mal dicho», es un colorista, un músico.
Prólogo de crítica y clínica
Ritornelo
• Es territorial. Es un agenciamiento territorial
• Relación concomitante con la tierra, conlleva una tierra, relación esencial con lo natal, con lo originario.
• Tres momentos sucesivos. Tres aspectos de una sola y misma cosa. Son simultáneos (se hacen simultáneos)

Tres aspectos del ritornelo:
1. Caos: inmenso agujero negro. Esfuerzo por fijar un punto frágil como centro.
2. Organizar alrededor del punto, una andadura (mas que una forma), tranquila y estable. Una andadura es un movimiento o avance en el espacio-tiempo, acción o modo de andar. Sinónimo de andadura: andada, caminata, recorrido, trayecto, etapa. Antónimo: inactividad. El agujero negro deviene casa.
3. Se introduce en esa andadura, una salida fuera del agujero negro.

Klee muestra los tres aspectos y su relación. Habla del punto gris y no del agujero negro, por razones pictóricas:

1.Punto gris: Caos no dimensional, fuerza del caos, manojo, enmarañado de líneas aberrantes.
2.El punto salta por encima de sí mismo. Hace irradiar un espacio dimensional. Capas horizontales y verticales. Fuerza interna terrestre (también esa fuerza aparece en la atmósfera y en el agua). El punto gris ahora es morada o la casa.
3.El punto se lanza y sale de sí mismo, bajo la acción de fuerzas centrífugas errantes, desplegadas hasta la esfera del cosmos.

Todo lo que puede decirse es que cuando se enuncia una proposición institucional, cuando se desencadena un efecto de sentido en un agenciamiento subjetivo, siempre está implicada una micropolítica de la enunciación (o del acto terapéutico). Y que el corolario de dicha implicación es que las referencias científicas son siempre ilusorias. Félix Guattari

Del acontecimiento

El acontecimiento sin duda no se compone sólo de variaciones inseparables, él mismo es inseparable del estado de cosas, de los
cuerpos y de la vivencia en los que se actualiza o se efectúa. Pero también se dirá lo contrario: tampoco el estado de cosas es
separable del acontecimiento que desborda no obstante su actualización por todas partes. Tanto hay que retroceder hasta el
acontecimiento que da su consistencia virtual al concepto como hay que descender hasta el estado de cosas actual que da sus
referencias a la función. De todo lo que un sujeto puede vivir, del cuerpo que le pertenece, de los cuerpos y objetos que se distinguen
del suyo, y del estado de cosas o del campo fisicomatemático que los determinan, se desprende un vaho que no se les parece, y que
toma el campo de batalla, la batalla y la herida como los componentes o variaciones de un acontecimiento puro, en el que
únicamente subsiste una alusión a lo que concierne a nuestros estados. La filosofía como gigantesca alusión. Se actualiza o se
efectúa el acontecimiento cada vez que se lo introduce, deliberadamente o no, en un estado de cosas, pero se lo contra-efectúa cada vez que se lo abstrae de los estados de cosas para extraer de él un concepto. Hay una dignidad del acontecimiento que siempre ha sido inseparable de la filosofía como «amor fati»: igualarse con el acontecimiento, o volverse hijo de los propios acontecimientos: «Mi herida existía antes que yo, he nacido para encarnarla.» He nacido para encarnarla como acontecimiento porque he sabido desencarnarla como estado de cosas o situación vivida. No hay más ética que el amor fati de la filosofía. La filosofía siempre es entre-tiempo. Al que contra-efectúa el acontecimiento, Mallarmé lo llamaba el Mimo, porque esquiva el estado de cosas y «se limita a una alusión perpetua sin romper el hielo». Semejante mimo no reproduce el estado de cosas, como tampoco imita la vivencia, no da una imagen sino que construye el concepto.





Guattari-Deleuze
Qu’est-ce que la philosophic?

Félix Guattari. Líneas de fuga

Editorial Cactus Por otro mundo de posibles


Cual un tesoro escondido, desenterrado, este libro redactado por Guattari en 1979, en paralelo a la escritura de Mil mesetas junto a Deleuze, se mantuvo inédito hasta hoy.
Sin el rictus sistemático del intelectual universalista, que halla totalidades como caídas del cielo, y así erige sus objetos, aquí se nos advierte que solo se buscan direcciones para una investigación en curso, en pos de alumbrar un agenciamiento colectivo de enunciación, capaz de hacer entrar en su dinamismo a individuos y grupos que quieran huir de las redundancias dominantes, pues solo el deseo puede leer el deseo.
En la primera parte, se constata que toda sujeción social está basada en modos de semiotización que “equipan” a individuos y grupos para “protegerlos” de su propio deseo, de sus agenciamientos creadores, de sus líneas de fuga potenciales, de sus devenires. Se trata de plasmar la ficción de que existe “un mundo”, conjurando la “evidencia” de los diferentes -y coexistentes- mundos posibles. La pregunta de Guattari es precisa: ¿es compatible la expresión individual y colectiva del deseo con una coordinación social eficaz a gran escala?
La segunda parte denuncia el rol de las teorías lingüísticas como otros tantos frenos a los agenciamientos liberadores, y perfila una pragmática que conjura los universales de la lengua, y reemplaza sus árboles por rizomas de conexiones polívocas en un plano de inmanencia.
El final presenta semióticas infra-individuales cuya sola evocación da prueba del método guattariano, y donde deslumbra su fuerza de creación desmesurada: rostridades, ritornelos, briznas de hierba, frases musicales, componentes en las que el elemento más frágil, inmaterial y artificial juega un rol de “pasaje” que nos hará oscilar desde formaciones pesadas, redundantes, hacia mundos de gracia y belleza.

Lo que viene

 Otra propuesta de los amigos de Cactus

Otro genial título de Cactus


Gilbert Simondon Imaginación e invención

Un año antes de este curso sobre Imaginación e invención (1965-1966), Gilbert Simondon había llegado a varias conclusiones en su Curso sobre la percepción. Una de ellas será de vital importancia en tanto empalme y punto de partida del análisis de la imagen mental: que la motricidad precede a la sensorialidad, es decir que hay tendencias motrices que operan sin necesidad de que exista aún percepción o encuentro del objeto. Por otro lado, y es el comienzo de este curso, que se puede pensar la existencia de la imagen sin necesidad de una conciencia imaginante o de una toma de conciencia reflexiva.
Cerca de Bergson entonces, y lejos de Sartre, Simondon nos presentará un ciclo de la imagen mental en cuatro fases, las antedichas tendencias motrices, imágenes pre-perceptivas; las imágenes que surgen en el encuentro entre el organismo y el medio, en la realidad perceptivo-motriz y su encuentro con el objeto; y la realidad de las imágenes-recuerdo que afloran el símbolo, posterior al encuentro con el objeto. El ciclo culmina en la saturación de la realidad simbólica que desemboca en la invención creadora. Y todo este ciclo vuelve a comenzar a otro nivel. Continuidad entonces entre imaginación e invención, pero entonces también entre naturaleza y técnica, y continuidad aun más profunda y fundamental en tanto todas las fases del ciclo de la imagen anuncian una expansión fuera del individuo, en una proyección amplificante, que culminando en la acumulación de las invenciones compatibilizantes, conlleva la incorporación de realidades ante todo no-humanas a un mundo que tiene sentido para el hombre.
Un mundo de objetos creados, variopinto pero donde no todo da igual, donde existen capas externas y superficiales, aquellas que colman nuestras necesidades de manifestación, otras capas –medias­– reproductoras de lo existente, donde reina la defensa a capa y espada de las formas con-sagradas, donde nada se gana y nada se pierde, y luego (y esta vale más para Simondon) una capa instrínseca, esencial, de la que dependen las otras, núcleo que desborda tanto lo dado como su formalización, entregando una solución siempre superior al problema que resuelve pues opera por amplificación, y que revela la auto-correlación estructural y funcional del objeto, auto-correlación en el sentido de que el objeto se reúne con sus propias formas implícitas.       
Cactus

Agenciamiento Blanchot-Hockney



Habría un hiato de tiempo, lo mismo que una distancia de lugar, que no pertenecen ni al tiempo ni al lugar. En dicha distancia, pasaríamos a escribir. 
Maurice Blanchot

Pintura: Garrowby Hill, 1998 oil on canvas, 60x76 in. David Hockney




Seminario Virtual:

Bacon-Deleuze




Tríptico Prigogine-Simondon-Deleuze. Ilustrado por Paul Jackson Pollock




Ilya Prigogine: El no equilibrio como origen del orden. Este es uno de los principios más generales que podemos formular actualmente. Las partículas elementales, han resultado ser casi todas inestables.

Gilbert Simondon: Pensamiento en devenir. Como participación en lo que el mundo es y no en lo que necesitamos que sea.

Gilles Deleuze: El individuo no es solamente un resultado, sino un entorno de individuación.
Pintura: Jackson Pollock: “Blue Poles: Number 11
, 1952”





















Seminario Virtual:

Bacon-Deleuze

La vida como obra de arte
El filósofo, el psicólogo y el pintor

Bacon-Deleuze. La vida como obra de arte -




Pintar nos conecta con esa fábrica que es el inconsciente. Pintar nos ubica en un devenir productor. Pintar es conectarnos con nuestro gesto espontáneo. Conectarnos con el gesto espontáneo de un pintor nos modifica en lo intenso. Nos disuelve los aparatos de captura, cuyas fuerzas de sometimiento no descansan. Conectarse con la pintura nos relaciona con el Poder Hacer. Plegamos un Afuera consistente y rico en materia expresiva. Conectarnos con la pintura nos da Risa.

Seminario virtual: BACON-DELEUZE


La vida como obra de arte




Félix de Bifo por Cactus

Franco Berardi Bifo
Félix

Narración del encuentro con el pensamiento de Guattari,
cartografía visionaria del tiempo que viene. 



Franco Berardi Bifo recorre el pensamiento de Félix Guattari (desde Psicoanálisis y transversalidad hasta Caosmosis, incluyendo sus trabajos junto a Deleuze) al interior de las elaboraciones teóricas y de la práctica político-existencial de la generación del 68, del 77; y también de Seatlle. Pero no solamente, la lista podría continuar, aquí y allá, deGénova hasta la actualidad.
Pero el libro no terminaría nunca –dice Bifo– porque el pensamiento rizo­mático es la cartografía de las regiones por venir, y por lo tanto las regiones en las cuales este prolifera no dejan de desplegarse ante mis ojos. Al igual que en un viaje.
De este modo, Bifo transita del campo de la filosofía a la política y al psicoanálisis, de la biotecnología al ciberpensamiento; revisita los nombres propios de la filosofía, Bergson, Nietzsche, Spinoza; y, por supuesto, a los amigos: tras Guattari el encuentro con Deleuze es siempre inminente.
Pero aquí Bifo se encarga de subrayar una cuestión filosófica esencial, a menudo soslayada: existe Deleuze sin Guattari, existe Guattari sin Deleuze, y luego existe la máquina rizomática que se pone en movimiento a partir del encuentro entre ambos.
Y se desplaza desde destinos ineludibles y esperanzadores, como el esquizoanálisis, hacia otros aún inexplorados, a penas insinuados, pero no menos felices, como el budismo y el tantrismo. ¿Estamos en presencia de un filosofar “míxtico”?
Es su viaje, diría Félix. Un amigo de quien Bifo habla en este libro, cuando visita (ya molecularmente)la región ¿política? ¿post- política? dela amistad: la lección más rica de la historia de los movimientos.
Índice
Cartografías en devenir
Primera parteLa depresión Félix
Capitalismo mundial integrado
Psicopatía planetaria
Sensibilidad postmediática
Segunda parteInstrucciones para el uso
Deleuze
El Anti-Edipo y el ´68
Kafka, hipertexto y agenciamiento
El huevo tántrico
La Caosmosis
La provisoria eternidad de la amistad



www.editorialcactus.com.ar


De las fuerzas

Todo lo que separe una fuerza de lo que puede hacer, es reactivo.



Toda fuerza que vaya hasta el límite de su potencia, es activa.





Gilles D. Enregistrant LE VOYAGEUR de NIETZSCHE en STudio(avec HELDON)...1972...notre Philosophe De MIDI! vía Richard Pinhas.

Del acontecimiento Alicia


Todo empieza en Lewis Carroll con un combate horrible. Se trata del combate de las profundidades: hay cosas que estallan o nos hacen estallar, cajas que son demasiado pequeñas para su contenido, alimentos tóxicos o venenosos, tripas que se alargan, monstruos que nos engullen. Un hermano pequeño utiliza a su hermano pequeño como cebo. Los cuerpos se mezclan, todo se
mezcla en una especie de canibalismo que junta el alimento y el excremento. Hasta las palabras se comen. Es el ámbito de la acción y de la pasión de los cuerpos: cosas y palabras se dispersan en todos los sentidos o por el contrario se sueldan en bloques indescomponibles. Todo es horrible en el fondo, todo es sinsentido. Alicia en el país de las maravillas debería para empezar llamarse Las aventuras subterráneas de Alicia. 
¿Pero por qué Carroll no utiliza este título? 
Pues porque Alicia conquista progresivamente las superficies. Emerge o vuelve a subir a la superficie. Crea superficies. Los movimientos de hundimiento y de enterramiento dejan paso a ligeros movimientos laterales de deslizamiento; los animales de las profundidades se vuelven figuras de naipes sin espesor. A mayor abundamiento, Del otro lado del espejo toma posesión de la superficie de un espejo, instituye la de un tablero de ajedrez. 
Puros acontecimientos escapan de los estados de cosas.

De la sensación


Mientras el material dure, la sensación goza de una eternidad durante esos mismos instantes. La sensación no se realiza en el material sin que el material se traslade por completo a la sensación, al percepto o al afecto. Toda la materia se vuelve expresiva. Es el afecto lo que es metálico, cristalino, pétreo, etc., y la sensación no está coloreada, es coloreante, como dice Cézanne. Por este motivo quien sólo es pintor también es algo más que pintor, porque «hace que surja ante nosotros, sobresaliendo del lienzo fijo», no la similitud, sino la sensación pura «de la flor torturada, del paisaje lacerado por el sable, arado y prensado», devolviendo «el agua de la pintura a la naturaleza».’ Sólo se cambia de un material a otro, como del violín al piano, del pincel a la brocha, del óleo al pastel en tanto en cuanto lo exija el compuesto de sensaciones. Y por muy grande que sea el interés del artista por la ciencia, jamás un compuesto de sensaciones se confundirá con las «mezclas» del material que la ciencia determina en los estados de cosas, como eminentemente pone de manifiesto la «mezcla óptica» de los impresionistas. La finalidad del arte, con los medios del material, consiste en arrancar el percepto de las percepciones de objeto y de los estados de un sujeto percibiente, en arrancar el afecto de las afecciones como paso de un estado a otro. Extraer un bloque de sensaciones, un mero ser de sensación. Para ello hace falta un método, que varía con cada autor y que forma parte de la obra: basta con comparar a Proust y a Pessoa, en quien la búsqueda de la sensación como ser inventa procedimientos diferentes. Los escritores no se encuentran al respecto en una situación diferente de los pintores, de los músicos, de los arquitectos. El material particular de los escritores son las palabras, y la sintaxis, la sintaxis creada que sube irresistiblemente en su obra y pasa a la sensación. Para salir e las percepciones vividas no basta evidentemente con la memoria, que sólo invoca percepciones antiguas, ni con una memoria involuntaria que añade la reminiscencia como factor conservante el presente. La memoria interviene muy poco en el arte (incluso sobre todo en Proust). Bien es verdad que toda obra de arte es un monumento, pero el monumento no es en este caso lo que conmemora un pasado, sino un bloque de sensaciones presentes que sólo ellas mismas deben su propia conservación, y otorgan al acontecimiento el compuesto que lo conmemora. El acto del monumento no es la memoria, sino la fabulación. No se escribe con recuerdos de la infancia, sino por bloques de infancia que son devenires-niño del presente.

Coloquio Internacional Gilbert Simondon



Invitación a un nuevo pensamiento para las 
ciencias y las artes



La organización de este coloquio responde a la fuerza que transmitió Simondon a lo largo de varios años de un grupo de estudio transdisciplinario que se fue tejiendo por entusiasmo. Esa misma fuerza transdisciplinaria es la que se pretende expandir a través de diversas interpretaciones sobre su obra que se han ido elaborando en ese tiempo, entroncando con la importancia que va adquiriendo su teoría y, en la medida de lo posible, contribuyendo a que siga creciendo.



Expositores y ponencias














Yo es otro

La constatación poética o, mas tarde, psicológica de la pluralidad de la persona ("yo es otro"), puede en efecto interpretarse, desde un punto de vista socioantropológico, como expresión de un continuum infranqueable. Nosotros no valemos más que, en tanto que estamos vinculados a un grupo. 

     Michel Maffesoli

Ya no es posible existir orgánicamente. En consecuencia, es siempre necesario para el intelectual estar seguro de sí mismo, ser singular, ser valiente, y para continuar trabajando, resistir a la fascinación de la academia, de los medios y de otras instituciones por el estilo. 

Félix Guattari

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Bloques rizomáticos

Gilles y Félix

Mil mesetas

Bibliografía de Gilles Deleuze en castellano

DELEUZE, Gilles, Empirismo y Subjectividad (Madrid: Gedisa, 1981) tr. Hugo Acevedo. Prefacio de Oscar Masotta.
DELEUZE, Gilles, Nietzsche y la filosofia (Barcelona: Editorial Anagrama, 1971) tr. Carmen Artal.
DELEUZE, Gilles, La filosofía Crítica de Kant tr. Francisco Monge, en Deleuze, Spinoza, Kant, Nietzsche (Barcelona: Editorial Labor, 1974).
DELEUZE, Gilles, El Bergsonismo (Madrid: Ediciones Catédra, 1987) tr. Luis Ferrero Carracedo.
DELEUZE, Gilles, Presentacion de Sacher-Masoch (Madrid: Taurus, 1973) tr. A.M. García Martínez.
DELEUZE, Gilles, Diferencia y repetición (Gijón: Júcar Universidad, 1988) tr. Alberto Cardín. Introducción de Miguel Morey. Introducción traducida como "Repetición y Diferencia: Introducción" tr.F. Monge en Cuadernos Anagrama 1972.
DELEUZE, Gilles, Spinoza y el problema de la expresión (Barcelona: Muchnik Editores, 1975) tr. Horst Vogel.
DELEUZE, Gilles, Lógica del sentido (Barcelona: Barral, 1970) tr. Ángel Abad. Nueva traducción (Barcelona: Paidós, 1989) tr. Miguel Morey y Víctor Molina.
DELEUZE, Gilles, Spinoza, tr. Francisco Monge en Deleuze, Spinoza, Kant, Nietzsche (Barcelona: Editorial Labor, 1974).
DELEUZE, Gilles, Proust y los signos (Barcelona: Anagrama, 1972) tr. Francisco Monge.
DELEUZE, Gilles, in Foucault, "Theatrum Philosophicum," tr. F. Monge, in Cuadernos Anagrama 1972, p.41.
DELEUZE, Gilles, El Antiedipo (Barcelona: Barral, 1973) tr. Francisco Monge. Nueva edición en Ediciones Paidós S.A., Barcelona.
DELEUZE, Gilles, "Tres problemas de grupo" en Guattari, Psicoanálisis y transversalidad tr. Fernando Hugo Azcurra (México: Siglo XXI, 1976) pp.9-21.
DELEUZE, Gilles, "Los entelectuales y el poder" tr. Julia Varela and Fernando Álvarez-Uría en Foucault, Microfísica del poder (Madrid: La Piqueta, 1978), pp.77-86.
DELEUZE, Gilles, "Capitalismo y esquizofrenia" en Laura Forti, La oltra locura (Barcelona: Tusquets, 1976), pp.55-71.
DELEUZE, Gilles, Kafka: Por una literatura menor (Mexico: Ediciones Era, 1978) tr. Jorge Aguilar.
DELEUZE, Gilles, "Escritor no: un nuevo cartógrafo" en Liberación 6 (Dec. 30, 1984), pp.14-15.
DELEUZE, Gilles, Rizoma (Valencia: Pre-Textos, 1984) tr. Victor Navarro y C. Casillas.
DELEUZE, Gilles, Diálogos (Valencia: Pre-Textos, 1980) tr. José Vázquez Pérez.
DELEUZE, Gilles, Política y Psicoanálisis (Mexico: Ediciones Terra Nova, 1980) tr. Raymundo Mier.
DELEUZE, Gilles, "Nietzsche y San Pablo, Lawrence y Juan de Patmos" tr. Ernesto Hernández en El vampiro pasivo 12 (1994), p.21ff.
DELEUZE, Gilles, "Filosofía y memoria" tr. Libia Moez y Gerardo Ramírez en El vampiro pasivo 7-8, p.12.
DELEUZE, Gilles, con Félix Guattari, Mil mesetas (Valencia: Pre-Textos, 1988) tr. José Vázquez Pérez y Umbelena Larraceleta.
DELEUZE, Gilles, Spinoza: Filosofía práctica (Barcelona: Tusquets, 1984) tr. Antonio Escohotado.
DELEUZE, Gilles, La imagen-movimiento: Estudios sobre cine 1 (Barcelona: Paidós, 1984) tr. Irene Agoff.
DELEUZE, Gilles, La imagen-tiempo: Estudios sobre cine 2 (Barcelona: Paidós, 1986) tr. Irene Agoff.
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