Art Brut











El Art Brut es un término acuñado en 1945 por Jean Dubuffet para referirse al arte creado por gentes ajenas al mundo artístico sin una formación académica.

Sus obras son el reflejo de una creatividad pura sin contaminar por la imitación de modelos ya establecidos. Dubuffet afirma que todos llevamos un potencial creativo que las normas sociales actuales anulan. Esto se observa en las creaciones de personas que se mantienen al margen de la sociedad, tales como: internos de hospitales psiquiátricos, autodidactas, solitarios, inadaptados o ancianos. Desde 1945 Dubuffet recoge estas obras, fundando en 1948 la "Compagnie d´Art Brut" junto a André Breton, Michel Tapié y otros. La colección formada llega a las 5000 obras, que se exponen por primera vez en 1967 en el Musée des Arts Decoratifs de París, instalándose definitivamente en 1976 en el Château de Beaulieu de Lausana. La colección está formada en su mayoría por obras de enfermos psiquiátricos, generalmente esquizofrénicos; pese a ello, Dubuffet rechazó siempre la idea de "arte psiquiátrico" afirmando que "no existe un arte de los locos". El art brut constituye un aspecto fundamental del primitivismo asumido a lo largo de todo el siglo XX por ciertos artistas que permanecen al margen de la modernidad

Pintores Art brut
Adolf Wölfli (1864-1930)
Joseph Crépin (1875-1948)
Augustin Lesage (1876-1954))
Aloïse Corbaz (1886-1964)
Jean Dubuffet (1901-1985)
Robert Tatin (1902-1983)
Gaston Chaissac (1910-1964)
Ossorio (1916-1990)
René Chomeaux, llamado Chomo (n. 1924)
Paul Salvador Oroverde (n. 1960)

Art brut 2











Art brut 3






DELEUZE / CONFéRENCES ¿Qué es fundar?



¿Qué es fundar?
Curso hypokhâgne, Lycée Louis le Grand 1956-1957

Falta el inicio: Deleuze comenzaba evocando a los héroes fundadores de la mitología, por ejemplo Ulises.

… los empiristas tienen razón: nosotros realizamos los fines naturales, pero el comportamiento tiene otras dimensiones. ¿Puede ser que haya en el comportamiento fines cuya realización pase en el inconsciente?El hombre, de una parte, puede realizar fines naturales y al mismo tiempo, ¿por el hecho de ser hombre no se produce algo en él? Él transforma los fines naturales. ¿Cuál es la función de una ceremonia o de un rito? Este se distingue de un fin natural. Sea un grupo social, la familia, en su aspecto ceremonial, actúa extrañamente, le arranca a la naturaleza las determinaciones para hacer de ellas acontecimientos de la historia: comer, amar, dormir, morir. La función de la familia es alimentarse en común, igual para la sexualidad, el dormir, la muerte. La muerte es una determinación de la naturaleza: la familia hace de la muerte un acontecimiento de la historia conservándola en la memoria. A esta actividad del ritual hay que denominarla ceremonia. Igualmente la sexualidad deviene acontecimiento del espíritu bajo la forma, por ejemplo, del consentimiento. La naturaleza es llevada al nivel de la historia en el curso de la ceremonia. El hombre al mismo tiempo que realiza, transforma los fines naturales por medios indirectos. El comportamiento humano tiene entonces tres polos: los fines naturales son fines naturales transformados, los fines naturales subsisten en si mismos fuera de la ceremonia, entonces el hombre los realiza, pero si no los realiza esto no quiere decir que no existan. Estos no se dan a realizar más que por la transformación de fines naturales en fines culturales, los cuales, a los fines naturales, los vuelven infinitos. Esto hay que tomarlo literalmente. Los muertos que amamos son para nosotros una tarea inagotable. Poco importa que se los desplace, no deja de ser menos infinita. Decir ‘te amo’ en lugar de ‘te deseo’ es proponer una tarea infinita, entonces ya no se presenta como por realizar. Pero, ¿a quién le sirve esto? Diríamos que son solamente pensados, sentidos, entonces si la mitología es lo imaginario es que las tareas infinitas no son por realizar. La mitología nos presenta este estado de tareas infinitas que nos solicitan algo distinto por realizar. Los dioses pasan su tiempo bebiendo una bebida que les está reservada. Intentando vivir un símbolo uno encuentra el sentido. Los dioses inmortales pasan su tiempo bebiendo. Originariamente hay dos grupos de superhombres que luchan por convertirse en dioses. Lo que está en juego en la lucha es la bebida que vuelve inmortal. Entonces los dioses son inmortales porque beben, es la conversión del fin natural beber en una tarea infinita. Si los dioses dejaran de beber ya no serían inmortales. Las tareas infinitas sirven al hombre por cuanto sólo ellas le permiten realizar los fines naturales de una manera que no sea simplemente directa. Por eso el cinismo es anti-filosófico. Hay que tomarle la palabra al cínico, ¿qué permite la trampa? El giro que el cínico ve, es precisamente que el cínico niega la transformación de los fines naturales en fines infinitos. Pero los fines naturales no son todavía fines de la razón, son valores, sentimientos que son sentidos, vividos. ¿Que faltaría para que fueran fines de la razón? Si los fines naturales se presentan a su vez como por realizar, esta vez serían las tareas infinitas las que reclaman ser realizadas, y de este modo devienen el fin propio de la razón: es el pensamiento cuando el mismo se realiza. Tenemos entonces cuatro términos: - los medios indirectos- los fines naturales- los fines culturales sentidos- los fines culturales de razón.
¿Qué es, entonces, la tarea infinita de realización? Kant y Hegel dicen que la voluntad es quien se recoge sobre si misma o se eleva a lo absoluto cuando es voluntad de libertad. En esta voluntad de libertad tenemos la actividad de ser razonable que consiste en realizar la tarea infinita. Para Hegel esta realización se hace en la historia. El fundador es, entonces, aquel que plantea y propone una tarea infinita.
¿Cómo la propone y sobre que orden? Fundar es elevar la naturaleza al nivel de la historia y del espíritu. Todos aquellos que proponen valores se reclaman de una fundación, entonces
¿Cuándo se vuelve filosófico el problema de fundar? A partir del momento en que el fundador nos propone las tareas infinitas como algo que debe realizarse en ese mundo mismo. La noción de fundación deviene, entonces, más clara. En la primera manera el hombre se experimenta como ser sintiente y en la segunda como ser razonable. De una manera a la otra la fundación toma consciencia de sí. Ya no se trata de fundar a nivel de los valores sino de interrogarse sobre lo que es fundar. Es necesario fundar la fundación misma.

Para continuar con la lectura: aquí

Mille Plateaux





Mille Plateaux es un libro ilustrado. Lo que nos interesa, en efecto, son modos de individuación que ya no son los de una cosa, una persona o un sujeto: por ejemplo la individuación de una hora del día, de una región, un clima, un río o un viento, un acontecimiento. Y tal vez erróneamente se cree en la existencia de cosas, personas o sujetos. El título Mille Plateaux remite a estas individuaciones, que no son de personas ni de cosas.

Del pliegue




Ilya Prygogine Nobel de Química 1977



En “La Nueva alianza entre la filosofía y la ciencia” responde:

Los procesos vitales no están fuera de la naturaleza, por el contrario, siguen leyes de la física adecuadas a interacciones no lineales (concepto matemático) y a condiciones lejos del equilibrio.
Es típico de un sistema abierto, que es aquel que permite el intercambio de flujos de energía, materia e información con el medio , toma todo lo necesario para crear y mantener el orden funcional y estructural del mismo.

Prygogine dice que las organizaciones biológicas y sociales implican una nuevo tipo de estructura que requiere una explicación distinta a la de las estructuras en equilibrio (Ej. los cristales)


Y las denomina Estructuras disipativas , que son sistemas abiertos, lejos del equilibrio, con mecanismos no lineales operando entre sus elementos.
Allí pequeñas fluctuaciones llevan a una autoorganización del sistema, a un nuevo equilibrio, a una nueva estructura.

Potencia




Yo trabajaba únicamente en el campo de los conceptos, y aún de forma tímida. Félix me habló de lo que él llamaba, ya entonces, las máquinas deseantes: toda una concepción teórica y práctica del inconsciente-máquina, del inconsciente esquizofrénico. Entonces tuve la impresión de que era él quien llevaba la delantera.

Frases para armar un botiquín: antiedipo



La mejor manera, creo, de leer El Anti-Edipo consiste en abordarlo como un ‘arte’
[...]. Preguntas que se preocupan menos del porqué de las cosas que de su cómo.
¿Cómo se inserta el deseo en el pensamiento, en el discurso, en la acción? [...].
Diría que El Anti-Edipo [...] es un libro de ética.

Gilles Deleuze: fuga y control


La idea de la filosofía como creación de conceptos es reivindicada por Deleuze -contra la filosofía de la representación propia de la modernidad metafísica- como el resultante legitimo de la tarea reflexiva, de allí que la filosofía deleuziana se ubique como un pensamiento que no se plantea la “clausura” de la filosofía toda, sino su apertura, su conexión múltiple con otras disciplinas (economía, biología, literatura, cine, pintura, deportes, lingüística, publicidad, etc) para poder verificarse en su acto creador.

Interesante artículo de Luis Diego Fernández autor del gran blog http://ldflounge.blogspot.com/ . Para leerlo completo: aca

Fuerzas no pensables




Boulez: estallido. Todo el material sonoro muy elaborado, con la extinción de sonidos, está hecha para volver sensible y audible dos tiempos ellos mismos no sonoros, definidos el uno como el tiempo de la producción en general y el otro como el tiempo de la meditación en general. Entonces, a la pareja materia simple-forma sonora que informaría esta materia, la sustituye una pareja entre un material elaborado, y las fuerzas imperceptibles que solo devienen perceptibles por ese material. La música, entonces, no es simplemente el asunto de los músicos en la medida en que ella no tiene como elemento exclusivo y fundamental el sonido. Tiene como elemento el conjunto de las fuerzas no sonoras que el material sonoro elaborado por el compositor va a volver perceptibles, de tal manera que se podrán percibir las diferencias entre esas fuerzas, todo el juego diferencial de esas fuerzas. Todos estamos frente a tareas semejantes. En filosofía: la filosofía clásica se da una especie de materia rudimentaria de pensamiento, una especie de flujo, que se intenta someter a los conceptos o a las categorías. Pero cada vez más, los filósofos han buscado elaborar un material de pensamiento muy complejo para volver sensibles las fuerzas que no son pensables por sí mismas. No hay oído absoluto, el problema es tener un oído imposible -volver audibles fuerzas que no son audibles por si mismas. En filosofía, se trata de un pensamiento imposible, es decir volver pensable un material de pensamiento muy complejo, fuerzas que no son pensables.

Deleuze: Conferencia sobre el mundo musical - 1978

M. Hardt: ontología






































Gilbert Simondon/ La individuación

Editorial Cactus y Ediciones La Cebra presentan



¿Qué nos trae Gilbert Simondon con La individuación? Un punto de partida riguroso para pensar todo de nuevo. Un inicio que nunca es principio o fin, sino medio, centro. El centro más difícil, allí donde las cosas toman velocidad. Habría que poder habitarlo... Centro de relación, no entre términos sino en tanto génesis, ¿de qué? De nuevas relaciones. La relación posee valor de ser. La individuación es el ser del devenir. Entonces, una teoría de los encuentros en la que no hay términos que se encuentren sino encuentros. Materia y forma no se encuentran cuando la arcilla se convierte en ladrillo. Sólo hay materia y forma como puntos extremos de una modulación. Nomás habría que poder habitarla. Onda y corpúsculo no se encuentran. Disparidad. Individuo y medio no se encuentran. Metaestabilidad. Sensibilidad e intelecto, instinto y conciencia no se encuentran. Transducción. Individuo y sociedad no se encuentran. Transindividual. Entonces, todo es encuentro. Pero un encuentro en el que nadie se encuentra. Entonces vacilan todos aquellos puntos de partida a partir de los cuales pensamos. Y es lógico, o biológico, o físico: el pensamiento tampoco se encuentra, se individúa. Incluso nuestra Ética vacila. Ontogénesis. ¿Cuál es el centro de la Ética? Un acto. Sólo hay centro del acto. No hay límites del acto, cada acto es centrado pero infinito. El valor de un acto es su amplitud. Entonces, ¿una ética a la zaga de la ontogénesis?


Gilbert Simondon (1924-1989) hizo sus estudios en la École Normale Supérieure y luego obtuvo la habilitación para la enseñanza universitaria (agregación) en 1948. Fue docente simultáneamente de filosofía y de física en un liceo hasta que defendió, en 1958, su tesis de doctorado de Estado, que consistía en dos trabajos: La individuación a la luz de las nociones de forma y de información (que aquí se presenta) y Sobre el modo de existencia de los objetos técnicos, su tesis secundaria, que fue publicada ese mismo año. Su tesis principal, en cambio, fue editada en libro sólo por partes, hasta que en 2005, a caballo de la repercusión de su pensamiento, se publicó de manera completa. En 1955 comenzó a dictar clases en la Université de Poitiers hasta que en 1963 fue nombrado profesor en la Université de la Sorbonne y en la Université de Paris V, donde dirigió durante 20 años un laboratorio de psicología general y de tecnología.Además, es autor de Deux leçons sur l'animal et l'homme, (Ellipses, 2004, con traducción castellana de La Cebra Ediciones, 2008), L'invention dans les techniques. (Seuil, 2005), Cours sur la Perception, (Éd. de la Transparence, 2006) e Imagination et Invention, (Éd. de la Transparence, 2008).

Amigos de editorial CACTUS

Las tres ecologías de Guattari







Sacar a la luz otros mundos que los de la pura información abstracta, engendrar universos de referencia y Territorios existenciales en los que la singularidad y la finitud sean tenidos en cuenta por la lógica multivalente de las ecologías mentales y por el principio de Eros de grupo de la ecología social y afrontar el cara a cara vertiginoso con el Cosmos para someterlo a una vida posible, tales son las vías imbricadas de la triple visión ecológica.

Cesar Vallejos: pinturas rizomáticas







Leyendo el Nietzsche de Gilles: El paralogismo


Tú eres malo; yo soy lo contrario de lo que eres tú; luego yo soy bueno. ¿En qué consiste el paralogismo? Supongamos un cordero lógico. El silogismo del cordero balante se formula así: las aves de presa son malas (es decir las aves de presa son todos los malos, los malos son aves de presa); y yo soy lo contrario de un ave de presa; luego, yo soy bueno. Ciertamente, en la menor, el ave de presa es tomada por lo que es: una fuerza que no se separa de sus efectos o de sus manifestaciones. Pero en la mayor, se supone que el ave de presa podría no manifestar su fuerza, podría reprimir sus efectos y separarse de lo que puede: ya que no se reprime, es mala. Se supone pues, que la fuerza que efectivamente se reprime en el cordero virtuoso y la que se da libre curso en el ave de presa mala, es una única e idéntica fuerza. Ya que el fuerte podría impedirse actuar, el débil es alguien que podría actuar si no se lo impidiese. El paralogismo del resentimiento se basa en esto: La ficción de una fuerza separada de lo que puede. El triunfo de las fuerzas reactivas se debe a esta ficción; en efecto, no basta que se sustraigan a la actividad; deben además invertir la relación de las fuerzas, oponerse a las fuerzas activas y representarse como superiores. El proceso de la acusación en el resentimiento cumple esta función: las fuerzas reactivas «proyectan» una imagen abstracta y neutralizada de la fuerza; una fuerza similar separada de sus efectos será culpable de actuar, meritoria, al contrario, si no actúa; más aún, se creerá que hace falta más fuerza (abstracta) para reprimirse que para actuar. Es de suma importancia analizar esta ficción en detalle, ya que gracias a ella, como veremos más adelante, las fuerzas reactivas adquieren un poder contagioso, las fuerzas activas se convierten realmente en reactivas:

1.º Momento de la causalidad: la fuerza se desdobla. Mientras la fuerza no se separa de su manifestación, se hace de la manifestación un efecto que se relaciona con la fuerza como con una causa distinta y separada: «El mismo fenómeno es considerado primero como una causa y después como el efecto de dicha causa». Se toma por una causa «un simple signo mnemotécnico, una fórmula abreviada»: cuando, por ejemplo se dice que el relámpago brilla. Se sustituye la relación real de significación por una relación imaginaria de causalidad. Se empieza por rechazar la fuerza en sí misma, a continuación se hace de su manifestación algo distinto que halla en la fuerza una causa eficiente distinta; 2.º Momento de la sustancia: se proyecta la fuerza así desdoblada en un sustrato, en un sujeto que sería libre de manifestarla o no. Se neutraliza la fuerza, se la convierte en el acto de un sujeto que podría igualmente no actuar. Nietzsche no cesa de denunciar en el «sujeto» una ficción o una función gramaticales. Sea el átomo de los epicúreos, la sustancia de Descartes, la cosa en sí de Kant, todos estos sujetos son la proyección de «pequeños íncubos imaginarios»; 3.º Momento de la determinación recíproca: se moraliza la fuerza así neutralizada. Ya que, si se supone que una fuerza puede fácilmente no manifestar la fuerza que «tiene», no es absurdo, inversamente, suponer que una fuerza podría manifestar la fuerza que «no tiene». Desde el momento en que las fuerzas son proyectadas en un sujeto ficticio, este sujeto se revela culpable o meritorio, culpable de que la fuerza activa ejerza la actividad que tiene, meritorio si la fuerza reactiva no ejerce la que... no tiene: «Como si la propia debilidad del débil, es decir su esencia, toda su única realidad, inevitable e indeleble, fuera una realización libre, algo elegido voluntariamente, un acto meritorio». La distinción concreta entre las fuerzas, la diferencia original entre fuerzas cualificadas (lo bueno y lo malo), viene sustituida por la oposición moral entre fuerzas sustancializadas (el bien y el mal).


Lectura anterior: ¿Es bueno? ¿es malo?

Próxima lectura: Desarrollo del resentimiento: el sacerdote judío

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Bloques rizomáticos

Gilles y Félix

Mil mesetas

Bibliografía de Gilles Deleuze en castellano

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DELEUZE, Gilles, Nietzsche y la filosofia (Barcelona: Editorial Anagrama, 1971) tr. Carmen Artal.
DELEUZE, Gilles, La filosofía Crítica de Kant tr. Francisco Monge, en Deleuze, Spinoza, Kant, Nietzsche (Barcelona: Editorial Labor, 1974).
DELEUZE, Gilles, El Bergsonismo (Madrid: Ediciones Catédra, 1987) tr. Luis Ferrero Carracedo.
DELEUZE, Gilles, Presentacion de Sacher-Masoch (Madrid: Taurus, 1973) tr. A.M. García Martínez.
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DELEUZE, Gilles, Spinoza: Filosofía práctica (Barcelona: Tusquets, 1984) tr. Antonio Escohotado.
DELEUZE, Gilles, La imagen-movimiento: Estudios sobre cine 1 (Barcelona: Paidós, 1984) tr. Irene Agoff.
DELEUZE, Gilles, La imagen-tiempo: Estudios sobre cine 2 (Barcelona: Paidós, 1986) tr. Irene Agoff.
DELEUZE, Gilles, Foucault (Barcelona: Paidós Studio, 1987) tr. José Vázquez Pérez. Prefacio de Miguel Morey.
DELEUZE, Gilles, El Pliegue: Leibniz y el barroco (Barcelona: Paidós, 1989) tr. José Vázquez Pérez y Umbelena Larraceleta.
DELEUZE, Gilles, Pericles y Verdi (Valencia: Pre-Textos, 1989) tr. Umbelena Larraceleta y José Vázquez Pérez.
DELEUZE, Gilles, "¿Qué es un dispositivo?" en Michel Foucault filosofo (Barcelona: Gedisa editorial, 1990) tr. Alberto Bixio.
DELEUZE, Gilles, Conversaciones (Valencia: Pre-Textos, 1995) tr. José Luis Pardo.
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DELEUZE, Gilles, Critica y Clínica (Barcelona: Editorial Anagrama, 1996) tr. Thomas Kauf.
DELEUZE, Gilles, La isla desierta y otros textos (1953-1974) pre-textos 2005
DELEUZE, Gilles, Dos regímenes de locos. Textos y entrevistas (1975-1995) pre-textos 2007